miércoles, 14 de septiembre de 2011
Mineros
Yo mismo podría amparar a cualquiera de esos héroes. Y sin embargo, si durante ese tiempo bajo mi amparo, uno de ellos me dijera que le gusta dibujar, o si fuese una mujer y me dijera que siempre le ha gustado pintar pero nunca ha tenido la oportunidad o el tiempo para hacerlo, si esto sucediera, creo que entonces diría: Si lo intentas, es posible que consigas lo que quieras de otra forma, sin que perjudique a tus camaradas y sin que se preste a confusión. No puedo decirte qué hace el arte y cómo lo hace, pero sé que a menudo el arte ha juzgado a los jueces, vengado a los inocentes y enseñado al futuro los sufrimientos del pasado para que nunca se olviden. Sé también que en ese caso, los poderosos le temen al arte, cualquiera sea su forma, y que esa forma de arte corre entre la gente como un rumor y una leyenda porque encuentra un sentido que las atrocidades no encuentran, un sentido que nos une, porque es finalmente inseparable de la justicia. El arte, cuando obra de ese modo, se vuelve un espacio de encuentro de lo invisible, lo irreductible, lo imperecedero, el valor y el honor.
Del libro "cada vez que decimos adios" de John Berger.
Uno de los motivos por los cuales rechazamos el altiplano, estriba en que allá se cree en la magia, y nosotros aquí en Buenos Aires, ya no creemos en ella. Somos extraordinariamente realistas y prácticos, por cuanto creemos en la realidad.
¿Y qué es realidad para nosotros? Pues eso que se da delante de uno: las calles, las paredes, los edificios, el río, la motaña o la llanura. Todo esto no se puede modificar, porque no puedo cambiar de lugar una casa, ni alterar la orientación de una calle, ni puedo traspasar diagonalmente una manzana para llegar a mi hogar, ya que mi cuerpo es mucho más endeble que las paredes. La realidad indudablemente se impone porque es dura, inflexible y lógica. Más aún, es una especie de punto de referencia para nuestra vida, porque, cuando andamos mucho en las nubes, viene una persona práctica y nos dice: "hay que estar en la realidad".
Y si no lo hacemos, se nos invoca la ciencia. Ella es la teoría que da una rara concreción a la realidad de tal modo que, no sólo ésta se refiere a las paredes y a las piedras, sino también a otros órdenes. Hay una ciencia económica para nuestros sueldos, otra para la política, otra para nuestras aspiraciones profesionales, otra para nuestros impulsos. Y todo es realidad, aunque "científica". La realidad es entonces como un mar de plomo, que abarca un sin fin de sectores, y en el cual debemos desplazarnos con cuidado.
Pero un día estamos tranquilos en nuestra casa, y viene un amigo y nos trae la noticia de que en la esquina hay un plato volador. ¿Y nosotros qué decimos? Pues ver para creer. De inmediato pensamos salir corriendo, claro está doblando prudentemente las esquinas para llegar al lugar donde se depositó el extraño artefacto. Ahí lo veremos, y luego creeremos. La realidad coincide con las cosas que se ven.
Pero podría ocurrir que no saliéramos corriendo, y le dijéramos a nuestro amigo: "¿Me vas a hacer creer que se trata de un plato volador?" Y el amigo nos respondiera: "Todo el mundo lo dice". Es curioso, ya lo dijimos, por una parte yo le hago notar al amigo que él me tiene que hacer creer, y por la otra, él se confabula con todo el mundo, o sea con los seis millones de habitantes de Buenos Aires, para que yo le crea. Y esto ya no es ver creer, sino al revés: creer para ver. A veces tengo que ver la realidad para creer en ella, otras veces tengo que creer en la realidad para verla. Por una parte quiero ver milagros para cambiar mi fe, y, por la otra, quiero cambiar mi fe para ver milagros.
Por eso, podemos creer en la realidad y en la ciencia, pero nos fascina que un hechicero del norte argentino haga saltar el fuego del fogón, para hacerlo correr por la habitación. También nos fascina que en Srinagar, en la India, algún guru o maestro realice la prueba de la cuerda, consistente en hacerla erguir en el espacio y en obligar a ascender por ella a un niño, quien probablemente nunca más volverá a descender. Y también nos fascinan los malabaristas en el teatro, porque hacen aparecer o desaparecer cosas, o seccionan a un ser humano en dos partes, y luego las vuelven a pegar sin más. ¿Y qué nos fascina en todo esto? Pues que la realidad se modifica. ¿Y en qué quedó el carácter inflexible, duro, lógico y científico de la realidad?
Mientras escribo estas líneas veo por mi ventana un árbol. Este pertenece a la dura realidad. ¿Si yo me muero, el árbol quedará ahí? No cabe ninguna duda. ¿Pero no podría pasarle al árbol lo que a nosotros, cuando muere un familiar querido? ¿En este caso qué lamentamos más: la ausencia definitiva del familiar, o más bien la hermosa opinión que él tenía de nosotros? ¿Le pasará lo mismo al árbol? Yo siempre lo he visto hermoso, y mi vecino, quien es muy práctico, ya no lo verá asi. Cuando yo muera, morirá mi opinión sobre el árbol, y el árbol se pondrá muy triste y se morirá también.
¿Pero no habíamos dicho que la realidad es dura, flexible y lógica? Así lo dicen los devotos de la ciencia. Pero a mí nadie me saca la sospecha de que los árboles no obstante piensan y sienten. Porque ¿qué es la ciencia? No es más que el invento de los débiles que siempre necesitan una dura realidad ante sí, llena de fórmulas matemáticas y deberes impuestos, sólo porque tienen miedo de que un árbol los salude alguna mañana cuando van al trabajo. Un árbol que dialoga seria la puerta abierta al espanto y nosotros queremos estar tranquilos, y dialogar con nuestros prójimos y con nadie más. Evidentemente no creemos en la magia, no sólo porque tengamos una firme convicción de la dureza de la realidad, sino ante todo porque necesitamos llevarnos bien con 6 millones de prójimos encerrados en la ciudad de Buenos Aires. Y para ello es preciso poner en vereda a los árboles con su lenguaje monstruoso y creer en la dura, inflexible y lógica realidad. (*)
Sobre verdad y mentira en sentido extramoral
miércoles, 7 de septiembre de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
Hacemos resúmenes el 17 y el 25 de agosto
En la clase del 25 de agosto objetivo es completar el resumen.
jueves, 18 de agosto de 2011
Naturaleza (clase del 11 de agosto)
¿Queda todavía en vosotros mucho de chimpancé?
¿Habéis comido ya carne humana?
¿Por qué no os masturbáis en el patio del instituto?
Al final de la clase analizamos una carta del correo de lectores del diario La Nación, donde el presidente de la firma Ledesma, justifica la desigualdad social apelando al uso del concepto de naturaleza, sosteniendo que era la naturaleza la que nos hace desiguales.
jueves, 4 de agosto de 2011
Clase del 4 de agosto
Leímos el primer párrafo de la página 97, después del título ¿Podríais prescindir de vuestro teléfono móvil?
Seguramente no, supongo, ya que, una vez efectuados, los progresos técnicos hacen difíciles e improbables las vueltas atrás. Podemos resistir, arrastrar los pies, rechazarlos un tiempo, pero el consentimiento es inevitable, porque el movimiento del mundo obliga a seguir el nuevo ritmo. ¿Quién rechazaría hoy la electricidad, los viajes en automóvil, los logros de la medicina moderna o los desplazamientos en avión? ¿Quién preferiría la lámpara de petróleo o la vela, la caminata o la diligencia, la enfermedad incurable o la muerte segura? Nadie, ni siquiera los enemigos del progreso o los opositores habituales de los avances de la técnica. ¿Qué ecologista cabreado con los trenes de alta velocidad, las autopistas o la extensión de los aeropuertos -y existe un cierto número de ellos— realiza sus desplazamientos exclusivamente a pie o en bicicleta?
Propuse resumir en una sola oración el contenido de este párrafo. Esa es la idea principal. En este párrafo Onfray responde a la pregunta pero amplía su implicancia. La idea es: "Nadie puede prescindir de su móvil", o mejor "Nadie puede prescindir de los avances técnicos? Para fundamentar esta idea Onfray apela al hecho de que "Nadie prescinde de los avances técnicos". Lo afirma utilizando preguntas retóricas, enunciados que tienen forma de pregunta pero que son en realidad afirmaciones:
Nos preguntamos si era válida esta manera de razonar. ¿Que nadie haga algo es buen fundamento para que nadie lo haga?
Además hablamos de las ecovillas, como Gaia, que utilizan energías alternativas, basados en la permacultura:
Luego de este primer párrafo vimos que el capítulo estaba dividido en dos subtítulos: "De la vela al vapor..." y "Del vapor... al apocalipsis". Aventuramos que el primero tenía que ver con un progreso de la técnica (desde una forma de navegación a otra), y el segundo con el potencial destructivo de la técnica.
Luego leímos el párrafo siguiente:
La técnica se define por el conjunto de medios empleados por los hombres para emanciparse de las necesidades y penalidades naturales. Allí donde la naturaleza obliga, la técnica libera, hace retroceder los limites de la sumisión a las potencias naturales. Cuando los rigores del clima infligen al hombre prehistórico el frío, la lluvia, el viento, las inclemencias diversas, las heladas y los calores tórridos, la técnica hecha arquitectura inventa la casa y el vestido, el curtido, el trabajo de los cueros y pieles; cuando el hambre, la sed, el sueño, esas exigencias naturales seculares, hacen sentir su necesidad, la técnica propone la vasija de barro, la cocción, las especias, la fabricación de bebidas fermentadas y alcohólicas, las alfombras, los tejidos, la ropa de cama; cuando la enfermedad, natural, impone su ley, la medicina proporciona los medios de recobrar la salud; allí donde la muerte amenaza, el hospital dispone de los medios para impedir su triunfo inmediato.
En este caso la idea principal del párrafo es una definición. El resto son ejemplos.
La técnica es el conjunto de medios para liberar (emancipar) al hombre de las necesidades que le impone la naturaleza. O también dicho de otra manera: La naturaleza esclaviza, la técnica libera.
Cecilia propuso que alguien podía refutar que la técnica más que liberar esclaviza. La técnica nos tiene atados, por ejemplo alguien a quien desde la empresa para la que trabaja lo pueden llamar todo el día porque le han dado un celular para que sea permanentemente localizado.
Luego tomamos otra pregunta de libro: ¿Por qué habríamos de ser razonables? (pág. 273)
Explicamos que lo de ser razonable tiene que ver con lo que pueden esperar de los jóvenes los adultos que esperan que se encarrilen. Lo que esperamos los profes de los chicos que casi no hacen ninguna tarea, o lo que esperamos todos cuando otro no actúa como se supone que es normal o razonable.
Luego intentamos interpretar la ilustración. ¿Qué podían significar todos esos hombrecitos dentro de la cabeza de este peronsaje? Posiblemente sean las voces de los otros que nos hacen entrar en conflicto muchas veces.
Aquí también en el segundo párrafo se introduce una definición. En este caso la de "ser razonable".
Ser razonable significa usar la razón como la mayoría.
La idea es seguir cada uno con su texto leyendo y pensando las ideas principales para hacer un resumen.
viernes, 1 de julio de 2011
Clase del 30 de junio
Tenemos 8 semanas
Las dos primeras clases las usamos para elegir el tema con el que vamos a producir contenido para la revista uno a uno.
Para la sexta semana tenemos que tener terminado para entregar los trabajos a los correctores. Nos quedan dos clases antes de las vacaciones, y dos clases después para avanzar con la lectura y la escritura.
Les mostré como usar google docs, cómo crear un documento y compartirlo. Acá tienen una visita guiada por Google Docs.
Al final de la clase vimos el capítulo introductorio del programa Filosofía Aquí y Ahora con José Pablo Feinmann.
viernes, 24 de junio de 2011
Lanzamiento nuevo proyecto. Participación de filosofía. Clase del 23 de junio
- Leer la respuesta de Onfray
- Contrastarla con las ideas previas que tenemos sobre el tema.
domingo, 12 de junio de 2011
sábado, 4 de junio de 2011
Las polémicas trabajadas
viernes, 3 de junio de 2011
Trabajo final del primero proyecto del año
a. dé cuenta de tu experiencia de aprendizaje en el aula uno a uno,
b. contenga argumentaciones, es decir, expliqués por qué decís lo que decís.
c. utilices nociones aprendidas en filosofía: conocimiento, conocimiento sensible, conocimiento racional, saber hacer, saber explicar, etc.
jueves, 19 de mayo de 2011
Conocimiento ¿sensible o inteligible? ¿Saber hacer o poder explicar?
I) ¿Conocemos a través de los sentidos o mediante la razón?
II) ¿Qué es más valioso: saber hacer algo o poder explicar (dar razones o llegar a las causas)?
sábado, 7 de mayo de 2011
viernes, 6 de mayo de 2011
Tu caverna
jueves, 5 de mayo de 2011
Flatland, un mundo de dos dimensiones
La canción del ser niño (fragmento) de Peter Handke en la película "Las alas del deseo" de Wim Wenders
era el momento de las siguientes preguntas:
¿Por qué yo soy yo y no vos?
¿Por qué estoy acá y no allá?
¿Cuandó comenzó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿No es la vida bajo el sol sólo un sueño?
Lo que veo y oigo y huelo
¿no es sólo la apariencia de un mundo por delante del mundo?
¿Existe realmente el mal y gente
que realmente son los malos?
¿Cómo puede ser que yo, que soy yo,
antes de llegar a ser, no existiera
y que alguna vez yo, que soy yo,
deje de ser el que soy?
Alegoría de la caverna (La República, Platón) 3.13
El mito de la caverna
I - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.
Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.
- Ya lo veo-dijo.
- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!
- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o
de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
- ¿Qué otra cosa van a ver?
- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?
- Forzosamente.
- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
- No, ¡por Zeus!- dijo.
- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
- Es enteramente forzoso-dijo.
- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?
- Mucho más-dijo.
II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .?
- Así es -dijo.
- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
- ¿Cómo no?
- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
- Necesariamente -dijo.
- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.
- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
- Efectivamente.
- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?
- Ciertamente -dijo.
- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.
- Claro que sí -dijo.
III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del. sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la. región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.
Según la versión de J.M. Pabón y M. Fernández Galiano, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1981 (3ª edición)
martes, 3 de mayo de 2011
Reporte de la clase
Una de las formas es el diálogo, es lo que trataremos de aprender en clase.
“Dos dicen su opinión, y luego el profesor de filosofía dice cuál es la verdad.” Cuestión a ser revisada. En sus diálogos (escritos), Platón (el maestro de Aristóteles y discípulo de Sócrates) mostró a distintos personajes discutiendo de distintos temas, muchas veces el personaje principal era Sócrates, que más que decir cuál era la verdad interrogaba a sus interlocutores para ver si tenían buen fundamento en afirmar lo que afirmaban.
Proyecto: Recorridos
Pensar las formas de conocimiento que se ponen en juego en cada materia. ENSAYO. Escribir sobre la propia experiencia del proyecto, teniendo en cuenta las distintas formas de conocimiento para abordar el mismo objeto, las diálogos en las clases de filosofía y los textos y demás recursos ofrecidos. |
Preguntas:
¿Aprendemos / Estudiamos en función de otra cosa (porque sirve para algo) o es bueno en sí mismo?
¿Para qué aprendemos química?
En mi caso, me interesa aprender cosas distintas
En el campamento, aprendimos a hacer la carpa, subimos la Sierra de la Ventana.
¿Hay saberes que son más valiosos que otros? ¿Hay mejores que otros?
No, porque todos sirven para algo.
Todos sirven para ejercitar el cerebro.
Todos estarían en el mismo nivel.
¿Es equivalente saber barrer que dirigir una clínica de salud?
El conocimiento en sí es lo mismo, pero cuando lo ejercés es distinto.
Un ama de casa no se podría poner a hacer lo que hace el clínico y viceversa.
¿El del director del hospital o enfermeras?
Uno sin otro no podría existir.
¿Cuál de los dos tiene que saber más?
La sociedad no los respeta igual, respeta más al director (o médico) no por una cuestión de saberes, sino por una cuestión de poder.
LECTURA DE LA METAFÍSICA
PREMISA Al hombre le gusta saber, como nos gustan las sensaciones. La que más nos gusta es la vista
¿De todos los sentidos preferimos la vista?
A mi el gusto.
A mi también.
Distintos tipos de conocimiento
- Sensación (en común en todos los animales)
- Memoria (algunos no la tienen)
- Aprendizaje (menos tienen esta capacidad)
- Experiencia
- Arte = Saber hacer = Ciencias productivas General
- Razonamientos = ciencia General
Los textos no dicen la verdad, son para discutir, para aprender a discutir.
¿Qué es más importante, saber hacer o saber explicar?
Saber hacer.
Aristóteles decía que no.
¿Es más sabio el que sabe explicar y hablar que el que sabe producir?
Yo te puedo explicar un partido de fútbol, pero no lo se jugar.
Pero es otra época, podías decir “construime la pirámide”, tiene más poder el que lo sabe hacer.
El arquitecto tiene el saber de hacer el edificio, pero sin el obrero no puede.
El obrero necesita que el arquitecto le diga lo que tiene que hacer, el arquitecto necesita que alguien lo haga.
jueves, 28 de abril de 2011
Aristóteles, Metafísica, Libro I, cap. 1 fragmentos
Pues bien, los animales tienen por naturaleza sensación y a partir de ésta en algunos de ellos no se genera la memoria, mientras que en otros sí se genera, y por eso estos últimos son más inteligentes y más capaces de aprender que los que no pueden recordar: inteligentes, si bien no aprenden, son aquellos que no pueden percibir sonidos (por ejemplo, la abeja y cualquier otro género de animales semejante, si es que los hay); aprenden, por su parte, cuantos tienen, además de memoria, esta clase de sensación. Ciertamente el resto (de los animales) vive gracias a las imágenes y a los recuerdos sin participar apenas de la experiencia, mientras que el género humano (vive), además gracias al arte y a los razonamientos. Por su parte, la experiencia se genera en los hombres a partir de la memoria: en efecto, una multitud de recuerdos del mismo asunto acaban por constituir la fuerza de una única experiencia.
La experiencia parece relativamente semejante a la ciencia y al arte, pero el hecho es que, en los hombres, la ciencia resultan de la experiencia. (…) Los hombres de experiencia saben el hecho, pero no el porqué, mientras que los otros conocen el porqué, la causa.
(…)
El hombre de experiencia es considerado más sabio que los que poseen sensación del tipo que sea, y el hombre de arte más que los hombres de experiencia, y el director de la obra más que el obrero manual, y las ciencias teoréticas más que las productivas.
Es obvio, pues, que la sabiduría es ciencia acerca de ciertos principios y causas.